Partyholics, ¿Cómo les va con la cuarentena? ¿Dónde la están pasando? 

Les cuento que yo me quedé en el bello Cancún y aunque es un verdadero paraíso, pues estar encerrada en casa por más de 120 días no es tan divertido. 

Aquí todos vivimos del turismo y somos uno de los destinos más afectados por el coronavirus, pero algo increíble es que antes de que el semáforo cambiara a naranja, todos los hoteleros y restauranteros y empresarios se pusieron las pilas para cumplir con los protocolos y certificaciones necesarias para que el Gobierno y la OMS les dieran los permisos que garantizan que su servicio e instalaciones son higiénicas y seguras. Y es que Cancún ha vivido a huracanes y siempre ha sabido levantarse y esta vez no iba a ser la excepción. 

 

Y si, hablar de Cancún implica hablar de hoteles 5 estrellas, de gastronomía internacional, de shopping, de tours por la jungla y de sol y playa. 

¡Oh, si! Lo que más extrañé durante mi confinamiento por el covid-19 en Cancún, fue saberme tan cerca y tan lejos del mar. 

 

Afortunadamente, el pasado 16 de julio reabrió sus puertas uno de mis lugares consentidos del Caribe Mexicano: Mandala Beach Club Cancún. Y obvio que ese día estuve ahí para poder disfrutar de sus ricas instalaciones, meterme un ratito al jacuzzi y a la alberca y comer y beber como ya me hacía falta. 

 

¿Qué puedes esperar de tu visita en Mandala Beach

 

Lo primero y más importante a mencionar es que este club de playa de Cancún se ha certificado y sigue todas las recomendaciones de la OMS y de Gobierno que garantizan la seguridad de todos los partyholics y sirenas que lo visitamos.

 

La experiencia es completamente nueva pero no por eso deja de ser divertida ni es incómoda. La gente de MB -como lo conocemos los cancunenses- cuidó que los nuevos protocolos que manejan sean partyholic-friendly y que eviten que el coronavirus en Cancún se siga expandiendo. 

 

Al llegar, además de que te checan la temperatura (no debe pasar los 37.5ºC), te ponen gel en las manos y debes usar el tapete sanitizante. Ahora en lugar de que revisen tu bolsa, ahora tu solita sacas tus cosas -tipo aeropuerto- y si deseas gel o sanitizante antes de meterlas, la persona de seguridad te lo proporciona.

 

Ya que te asignan tu camastro o camita de playa, te puedes quitar el cubrebocas, pero si vas a andar pasando por el club, la recomendación es que vuelvas a ponerlo. Tu camastro está previamente sanitizado, y lo volverán a sanitizar cuando te lo asignan y durante el día tu mesero ofrecerá sanitizar o tú puedes pedirlo las veces que quieras. 

 

Yo llevé mi propia toalla -porque es rosa y quería unas fotos con ella de fondo-, pero observé que ahora las toallas las dan con una protección que garantiza que hasta que tu le quitas la protección, está sanitizada y nadie más tuvo contacto directo con ella.

 

Algo que me encantó es que ahora el menú lo tienes en tu cel (lo descargas con código QR) entonces en todo momento lo tienes a tu disposición. Por si no lo saben, yo soy de muy buen diente y pues estar bajo el sol siempre despierta mi apetito y como era mi primer salida y la de mis amigos, pues consentimos nuestros paladares con todo lo que se nos antojó. Mis platillos favoritos fueron los tacos de castacan (que es el chicharrón de cerdo pero con carnita -ufff deliciosos-), el ceviche mexicano y las tostadas borrachas. Y todo llegó a nuestra mesa cubierto para evitar que tuviera contacto con el aire. 

 

Y porque la sed acompaña al hambre, nos mantuvimos hidratados con margaritas frozen – probamos las de limón, de mango y de fresa, las de fresa fueron nuestras favoritas-. 

 

Del acceso a las albercas, nos mencionaron que hay capacidad limitada en cada alberca del club -que cuenta con 3, así que realmente nadie se quedo sin disfrutar de una nadadita-. Aunque yo anduve más tiempo en el jacuzzi que en la alberca. 

 

Y creo que lo que más ha cambiado, pero es temporal, es que el acceso a la playa de momento no está permitido por disposición gubernamental. Así que no puedes ir al mar, pero con el ambientazo en el club ni hace falta. Yo me sentí muy contenta de ver los colores turquesa del mar a la distancia. 

Así fue mi experiencia en Mandala Beach ante el covid-19 en Cancún. Y debo decirles que pasé un día muy agradable y divertido, que me sentí segura en todo momento y que ya quiero volver a repetirlo. Si tu ya te convenciste de ir, da click aquí para conocer los costos de acceso. 

 

Partyholics, sigan pendientes de nuestro blog y de nuestras siguientes aventuras.